sábado, 4 de mayo de 2013

Relato (Kensei): [Otokodate] Presagios oscuros...

La Onmyouji (Hechicera) removió la sangre en el cuenco de madera, mientras con la otra mano exprimía el corazón del pobre desgraciado que yacía en la mesa de madera del destartalado almacén donde se encontraban. El ritual de adivinación que había aprendido años atrás requería concentración y mucha atención a la hora de seguir los pasos correctos, no hacerlo podría significar que las respuestas fueran poco claras, erróneas o incluso los espíritus se sintiesen agraviados. Haruka había visto lo que un kami del fuego podía hacer a un ser humano, sobre todo a uno que lo haya agraviado antes, al fin y al cabo, su mentora había muerto carbonizada por ello años atrás en Ishikawa. Alejó esos pensamientos negativos mientras continuaba con su mantra, para el que pronunciaba la lengua de los espíritus, pero pervertida por sus prácticas oscuras y perturbadoras.
Haruka, "La Bruja de Ishikawa"
Enfrente suya sentado impaciente le esperaba su líder, su salvador y su nuevo Daimyo (Señor Feudal), Hara Hideki. Éste, que no era conocido por sus creencias religiosas o místicas, esperaba que Haruka lograse respuestas como la herramienta útil que solía ser. Como su padre y maestro le había enseñado, un mercader poderoso y ateo desde su juventud, un hombre debe usar toda ventaja que esté a su alcance y llegar tan alto como sea posible... Nadie recuerda a un perdedor anónimo. Sus últimas victorias le habían dejado la sensación de que sus ambiciones estaban al alcance de la mano, al fin y al cabo su señorío en la provincia de Tsuga era la más importante y grandiosa de sus conquistas. Gracias a una planificación despiadada y a unos hombres bien pagados (En dinero o en promesas de títulos), había derrotado a hombres que habían nacido pensando que eran superiores a Hideki sólo por nacer en un Shiro (Castillo) y ahora sus cabezas decoraban las picas de sus muros, mientras él se sentaba en el Kyuden (Palacio) Kamegawa. Había ofrecido a todos los campesinos del antiguo Daimyo la libertad de huir o quedarse y prosperar, por fortuna prácticamente todos aceptaron su oferta, tal y como había esperado. Con un feudo dispuesto a dar la vida por él y su promesa de prosperidad y ascenso social, Hideki se sentía cargado de fuerzas y esperanza, pero impaciente ante su siguiente conquista. Su kiseru (pipa de fumar) iluminaba parcialmente la semi-oscuridad que Haruka requería para su brujería, odiaba tener que estar en penumbra pero si ésta cosechaba la mitad de éxito del que esperaba podría darse por satisfecho... Ella había sido su tercera inversión más rentable. Levantó la vista desde la onmyouji hasta donde se encontraba una figura con capa apoyado en una de las vigas del almacén, apenas visible en la oscuridad de aquella zona como un tigre expectante, haciendo alarde a su apodo. Itto, "El Tigre Blanco de Kitane", el ronin más talentoso que él hubiese visto jamás en su sus viajes, y el más caro y falto de conciencia que hubiese visto en sus casi tres décadas de vida, dicho fuese de paso.  Llevaba a su servicio desde que Hideki decidió dejar de servir a los intereses de los Kuge de la Capital y centrarse en proteger sus bienes y aumentar su poder para acometer su venganza. Fue un acuerdo tácito y beneficioso para ambos en el que Itto había ofrecido su servicios a cambio de la vida de una de las muchachas que había comprado años atrás como aprendiz de geisha para una de sus casas de té. Era una parodia de las costumbres samurai, y eso le hacía sentirse poderoso y satisfecho, en cierto modo era una de las miles de profanaciones en las costumbres de la casta guerrera que Hideki había pensado cometer en venganza por el asesinato de su padre y la expropiación de gran parte de sus riquezas y patrimonios. Mientras rememoraba estas cuestiones, se puso a divagar en qué estaría pensando en ese momento su despiadado sicario, dejando un poco de respiro a la hechicera y a sus recuerdos.

Hara Hideki, Daimyo del Clan Hara (Facción: Otokodate)
Itto estaba observando de modo distante el herético ritual que Haruka estaba llevando acabo. La bruja no le despertaba simpatía, pero a diferencia de la mayoría de la gente que poblaba su existencia gris, no le producía indiferencia, era más bien como una sensación de vacío entre ambos, dos monstruos cuyas miradas se solían cruzar por un instante, momento que les proporcionaba un escalofrío de inquietud que era el típico sentimiento que tenían al reconocer a una bestia de igual poder. Su Daimyo lo observaba desde el centro del almacén casi a oscuras, y se permitió observar a Hara Hideki con ojos vacuos, sabiendo que daría su vida por ese hombre, pero solo si mantenía a Saori fuera de peligro. Ella era su única debilidad, su única muestra de honor y conciencia, y desconocido por casi todo el mundo, ella era la última prueba de un Itto que en tiempos pasados podía caminar a la luz del día con la cabeza bien alta y dos espadas al cinto, mon (Escudo de armas) en kimono y cuerpo arreglado. Lejos quedaron esos días, se lo recordaban a diario las sucias tareas que se veía obligado a incurrir por su Daimyo: Asesinar generales enemigos mientras dormían o viajaban, provocar duelos con personajes clave de entramados que no comprendía, secuestrar niños, acabar con ellos si sus padres se negaban a las exigencias de su Señor, y demás tareas destinadas a un matarife sin sentimientos ni conciencia. El camino de los hombres no es justo y el del guerrero exigía disciplina y presteza, máxime cuando uno era un pobre ronin (Samurai sin amo) y tenía que ganarse el pan para él y su protegida. Las palabras de la bruja lo recorrieron mientras su voz resonaba de modo siniestro por todo el almacén... Odiaba la brujería.

Itto, Tigre Blanco de Kitane

"Hideki-Sama, los espíritus difuntos dicen que hay cuatro peligros sobre tu sombra, uno viene de los Cielos, dispuesto a corregir tu traición al honor, otro viene de la Tierra, a castigar tu blasfemia ante los kami, un tercero vendrá de los infiernos, pues quienes dañen a sus siervos se enfrentarán a los Señores Yama, y finalmente el cuarto, que como ola brava vendrá a intentar llevarse vuestra gloria justa y grande." Ella sabía que él perdonaría el tono de los difuntos a través de ella, ya que no era dueña de sus palabras, pero aun así tragó saliva mezclada con algo de temor y prosiguió, "Aconsejan buscar al pequeño niño de ojos vacuos en cuyo corazón residen las cinco esferas, aquel que lo posea tendrá el poder de cumplir su mayor ambición. Suya es la clave de alzarte con el poder o encumbrar a tus enemigos, debes tomar la decisión sobre su vida o la tuya tocará a su fin" Y con esto, Haruka finalmente se tambaleó exhausta, con el cuenco manchando el suelo al caer a su lado. Con un gesto de asentimiento frío y dos de orden, un par de ashigarus se dispusieron a levantar a la hechicera y llevarla de vuelta a los túneles que llevaban hasta su base en la cueva... Aún no había tenido tiempo de trasladar sus cosas al Kyuden. La bruja traía presagios oscuros, y con cuatro enemigos no tenía tiempo de descansos ni comodidades... Pero tenía que encontrar a ese niño y mantenerlo a su lado.

[Continuará en el relato "Genealogía del Clan Hara (1)"]

6 comentarios:

  1. No sabía yo que escribieras tan bien!!! =) Felicidades ^^

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    1. Me sonrojo jajajajaj gracias a tí por leer y comentar

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  2. Esta muy bien, esperemos al siguiente, para ver que pasa.

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    1. ajajajaja prometo postearlo pronto, de momento mañana estreno la sección de Diario de Genesis, para poner una entrada del "como se hizo" del relato por asi decirlo. Está hecha pero tengo que revisarla por si hay errores.

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  3. Te ha quedado muy bien, enhorabuena.

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    1. Gracias por comentar :P

      Intentaré mejorar para el próximo, si tienes algún consejo soy todo oídos.

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